La VAM: velocidad aeróbica máxima

«Dime qué VAM tienes y te diré quien eres«. Es lo primero que te va a preguntar un entrenador si quiere hacerse una idea de tu nivel en la carrera a pie… ¿Ein? Pues sigue leyendo que te interesa.

La VAM es una referencia para la carrera a pie y es la hermana gemela de la PAM en ciclismo (ver artículo previo). Sus siglas indican «velocidad aeróbica máxima» y se expresa en unidades [km/h], paralelamente en ritmo [min/km]. Se corresponde a un 100% de consumo de oxígeno, siendo el momento que agotamos completamente la vía aeróbica, aunque el metabolismo anaeróbico haya hecho acto de presencia unos momentos antes, cerca del umbral anaeróbico UAN.

¿PUEDO SABER CUÁL ES MI VAM?

Por supuesto! El indicador principal es el consumo de oxígeno [L/min], que se mide con una máscara que captará la entrada de oxígeno O2 y la salida de dióxido de carbono CO2. Se valora en un test incremental, según nuestro deporte y llegará un punto en el cual por mucho aire que inspiremos, nuestro consumo de oxígeno no da más de sí porque la relación RER (VCO2/VO2) es de 1,10 aprox . En ese momento, los músculos van a trabajar en déficit de oxígeno y es cuando la vía metabólica se llama anaeróbica. Ahí es cuando la persona del test nos dirá «tu velocidad asociada al consumo máximo de oxígeno, es tal… =VAM».

La explicación es a modo resumen porque si lo hablamos con un fisiólogo deportivo, puede escribir otro artículo entero afinando mejor con los límites de cada cosa y relacionando convenientemente con los sistemas de producción de energía.

Además, del mismo modo que en el artículo de la PAM vimos cómo se puede comparar deportistas mediante su relación de W/kg, con el consumo de oxígeno, también existe relación con el peso [ml/min·kg].

En la práctica, es complicado que todos los alumnos tengan a mano una prueba de esfuerzo reciente de gases y que además, ese día estén inspirados, menos todavía sino tienen controlado el sufrir en altas intensidades y no llegan al máximo por falta de entrenamiento en tests.

Por otro lado, la prueba de esfuerzo se suele realizar una vez al año, pero durante la temporada existe una mejora. Sería muy costoso para un triatleta amateur realizar 6 tests escalonados y otros 20 entrenamientos de calidad sobre tapiz rodante, con la máscara de VO2. Por ello, recurrimos a la referencia más económica como es la VAM, que se puede ir modificando a medida que el deportista va cumpliendo con los objetivos propuestos.

¿Cuál es la solución entonces para orientar sobre una VAM?

A través de varios estudios de referencia en fisiología deportiva (ver notas al pie), se han establecido unos patrones de resultados con buenos intervalos de confianza, que permiten reproducir un protocolo de test y según el resultado obtenido, acertar bastante sobre la VAM de alumnos, aunque obviamente lo ideal es hacer la prueba de gases. Paralelamente, el día a día de los entrenamientos sirve para confirmar los números o bien la necesidad de reajustar.

Además, a los entrenadores nos sirve para comparar el nivel dentro de un grupo de entrenamiento y orientar correctamente sobre ritmos, especialmente en ritmos por encima el UAN. Pero ojo, hay peligro con eso: según el perfil de deportista, un test le resultará más adecuado que otro, y el entrenador siempre debe valorar si ese test ha sido satisfactorio o en caso contrario, se declara nulo. Lo que no se debe hacer es aplicar una VAM a ciegas, con la misma fórmula para todos y sin razonamiento alguno.

LA VENTAJA DE UTILIZAR LA VAM COMO REFERENCIA

Por contra, a nivel amateur no podremos controlar los entrenamientos con un medidor de gases portátil como el de la foto, por ello durante el día a día tendremos que establecer unas asociaciones que nos permitan saber si estamos trabajando en el rango correcto.

Pero y si ahora me dicen, «corre a un 90% del consumo de oxígeno en este entrenamiento intervalico». Aquí está el problema, que a falta de medidor de gases, seguramente dispondremos de medidor de frecuencia cardíaca, pero ésta tiene una respuesta muy lenta y variable. La mejor referencia será emplear los ritmos directos a %VAM. En este caso, el lactato tampoco sería una buena referencia pues su cometido es asociar ritmos a valores cercanos al MLSS.

El entrenamiento cercano a la VAM, tiene como utilidad principal la estimulación de la zona VO2max. Ahí sí que está bastante establecido entrenar a partir de un 93-95% de la FC.max para situarse en >95% consumo de O2. Pues ya veis que además de controlar los ritmos entre un 95-105% de la VAM para este objetivo, también miramos de reojo la FC en cuanto se sitúa en rango.

Para los rangos cercanos al umbral UAN, el %VAM también suele ser un buen indicador y según la sesión se elige secundar por FC (no siempre). A modo de verificación en este caso, utilizaremos el nivel de lactato en sangre como indicador de control.

A todos mis deportistas les recomiendo que tengan un bloc de notas, papel y boli, para ir anotando sus números de referencia en el día a día. Tenemos herramientas muy buenas como por ejemplo Training Peaks o WKO4, pero no hay nada como un diario personal con los valores clave de referencia, porque al final esto trata de ir conociendo a nuestro cuerpo. No podemos usar una «receta de internet» y aplicarla directamente porque nos encontraremos que no existe una fórmula que funcione para todo el mundo. Existe un punto de partida, de ahí a probar y probar.

UTILIZAR LA VAM COMO ESTIMACIÓN DE RITMOS DE COMPETICIÓN

Curiosamente, se ha demostrado en diversos estudios que nuestra VAM es un buen predictor de ritmos de competición, incluso para casos más lentos como pueden ser las distancias de 10K, 21K e incluso una maratón. Sería una primera valoración muy trivial, como respuesta rápida mientras se toma un café. Lo ideal para prescribir ritmos de 21K y 42K son otro tipo de estudios de economía de carrera y pruebas de desacople cardíaco, muestras de lactato, entre otros. Aunque insisto, curiosamente post-competición hacemos un cálculo rápido y suele salir bastante parejo.

¿Y eso por qué sucede, la VAM no era la referencia del agotamiento de la vía aeróbica? 

Realmente sí, porque nos indica nuestro motor, nuestro techo. El consumo máximo de oxígeno se puede mejorar un 20% aproximadamente y tras ese objetivo los entrenadores os van a prescribir la mejora del umbral anaeróbico, para aumentar vuestro tiempo al agotamiento en esa intensidad, donde ya no es posible reciclar el lactato en sangre y los músculos responderán lentamente, llevándonos a una fatiga irreversible en carrera.

Ahí es donde se machaca entreno tras entreno para llegar a controlar al máximo esa eficacia, y por ello una vez se han completado las semanas del plan de entreno, ese deportista tiene optimizado un UAN a su VAM, y ese es el motivo de por qué al principio del entrenamiento, la VAM ha podido estimar un rango de tiempo para 10K-21K-42K. Y subrayo, la VAM orienta dónde puedes llegar, pero después hay que currárselo 😉

EJEMPLOS DE ENTRENAMIENTO DE LA VAM

Con vuestro permiso, queda pendiente para otro artículo!


CRÉDITOSEl artículo pretende ser una opinión personal, por ello no se cita concretamente fuentes de estudios, porque se basa en la formación y experiencia diaria de entrenador. 

FOTOS: recursos propios de ponencias, runners blog, Carlos Hervera.


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