Tests de ciclismo: un poco de lactato

Final de temporada es un momento perfecto para realizar un último test de rendimiento para evaluar el cierre de ésta. Vamos a poner un ejemplo de un alumno de triatlón de media distancia, que ha realizado dos tests durante la temporada.

La primera valoración fue en marzo, después de una pretemporada, listo para afrontar su calendario de competición. Y el segundo test ha sido en noviembre, 10 días después de finalizar su última competición del año.

Vamos a comentar los resultados desde el punto de vista del lactato en sangre, un indicar muy eficaz con una correcta relación «calidad/precio», pues el mejor indicador siempre sería el consumo de oxígeno mediante estudios de gases. Una prueba de lactato que incluya 10 tiras reactivas para trazar correctamente una curva y además valorar el tiempo de limpiado, costará alrededor de 30€ en material fungible. Mientras que un test de gases lo podemos encontrar a partir de unos 80€.

La principal ventaja del lactato es que dibuja una curva exponencial, al contrario que la FC que es bastante lineal y a veces no es clara con el umbral anaeróbico, el lactato se mantiene muy estable en la zona aeróbica hasta que con pequeños incrementos de intensidad, se dispara de golpe, por lo que es muy visual a nivel gráfico. Otra de las ventajas de los tests con lactato, es que a partir de la curva inicial tomada en laboratorio/indoor con nuestra propia bicicleta en un rodillo «smart», durante la temporada podremos hacer fácilmente valoraciones en sesiones de entrenamiento de calle, en rangos concretos de estudio, como por ejemplo tomar 2/3 muestras de control a potencias constantes, programando un entrenamiento de repeticiones en zona MLSS (máximo estado estable del lactato) controlando que estamos en la zona correcta en todo momento.

A continuación se muestra un gráfico con dos curvas de lactato (verde) y sus respectivas dos curvas de frecuencia cardíaca (rojo). El test de marzo está en color más flojo, mientras el test de noviembre tiene sus líneas resaltadas. A pie del gráfico hay una tabla con los valores numéricos.

El protocolo del test trata de calentar 10 minutos a 75W, para iniciar los escalones en 100W y aplicar un incremento de +25W cada 3 minutos (método autor J. Pallarés «HP sports science»). El test pretende encontrar un «VT2» (umbral anaeróbico de gases) realizando la estimación oportuna con los saltos de lactato a medida que avanza el test. Al final de cada escalón, se para el tiempo necesario para realizar la punción y anotar el valor de FC. El test es de tipo submáximo, es decir, que se termina una vez tenemos datos necesarios para hallar el «VT2». Aunque para trazar una curva de lactato correctamente necesitaremos mínimo 6 lecturas, además a veces se permite al alumno continuar el test hasta fallo muscular para encontrar ya de paso su PAM y FC máxima, sin tomar más muestras de lactato. Recordemos que el lactato será muy útil para encontrar el VT2, pero a partir de ese punto no ofrece información sobre la PAM a nivel práctico, eso sí, según el deporte puede ser que se tomen muestras por encima y valorar el pico máximo y la tolerancia. En el caso del triatlón, nos interesa a nivel submáximo.


Las conclusiones al superponer las curvas de marzo (verde suave) y noviembre (verde fuerte), es que el deportista ha logrado retrasar el momento en el cual se produce un salto más brusco del nivel de lactato en sangre, tomando como referencia principal los vatios (W) generados. Es decir, en marzo a 225W tenía un valor de 4,2 mmol/L y en noviembre a la misma potencia 3,4mmol/l. Su curva se ha «desplazado a la derecha». Un VT2, umbral anaeróbico UAN / FTP estará cerca de los 4,0 mmol/L aproximadamente y según cada caso, es decir que en marzo su FTP rondaba este valor, después con una segunda batería de tests más precisos, afinamos a 229W. En noviembre, era conocido su FTP de 240W y con el test de lactato hemos reafirmado que estuvo entrenando en los valores correctos durante el último mes de entrenamientos, así como tenemos una prueba gráfica de ello, al cierre de temporada, gracias a la realización de este último test de valoración.

A nivel de FC, también vemos cómo a mismos vatios, la FC es menor, por lo que ha mejorado su volumen sistólico y ello proporciona un menor gasto cardíaco durante las competiciones especialmente en los rangos de potencia del MLSS, muy importantes para triatlones de media distancia.

Por último, hemos comentado que después de trazar una primera curva de lactato, podemos afinar entre los saltos de 25W, que es bastante. Para ello, durante la temporada se han tomado muestras puntuales de lactato en distintos entrenamientos, las cuales se van anotando para tener una interesante masa de datos con los cuales poder trabajar y programar entrenamientos. Ello corresponde a este último gráfico de dispersión, que además ¡muestra una excelente correlación de los resultados!

Espero que os haya gustado este artículo como una introducción a los tests de lactato y sus utilidades. Con un medidor portátil se puede sacar mucho jugo a un precio bastante más económico que un medidor de gases, aunque lo ideal es confirmar valores con ambos métodos. Quien tenga medidor de potencia en la bicicleta ya sabe, siempre se puede dar un paso más y por mi parte encantado de ayudaros con los entrenamientos 😉

 

Autor: Oriol Gili

Gráficos: elaboración propia. 

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